Respetar para compartir


En la vida real, el vivir en pareja obliga a ambos cónyuges a enfrentar una serie de diferencias no esperadas, las cuales entorpecen en alguna medida la relación entre ambos.

Al establecerse la relación amorosa es frecuente que, en ambos integrantes se manifieste un deseo, “que el otro reaccione más como uno mismo”,” que quiera y sienta  lo  que uno quiere y siente”, pensamientos que  parten de la creencia equivocada de “si me ama se comportará de la misma manera que cuando yo amo”.   Situación un tanto fantaseada y errónea, puesto que a pesar del cariño y amor, cada uno quiere y siente de manera diferente.

Nuestra cultura establece de manera bastante clara las diferencias tanto para el hombre como  para la mujer, son factores sociales que se viven desde el nacimiento y que de alguna manera conforman parte de la personalidad de cada quién en especial durante la adolescencia, durante la cual, las distinciones físicas y culturales  se acentúan  fuertemente, debido a los cambios físicos y psíquicos que conlleva esta etapa.

El hecho de reconocer, respetar y en su caso negociar las diferencias reduce la confusión que se vive al enfrentar las no similitudes.  La Terapeuta Miriam Cervantes N.,  señala: “ el acercamiento se da en base a lo similar y el crecimiento y logro de la relación en la aceptación y manejo de las diferencias.”
Entender las diferencias, tener la posibilidad de verles el lado positivo, aprender a vivir con ellas, permite evitar conflictos y frustraciones.  El compartir gustos, necesidades permite ir paulatinamente integrando a una pareja y no a una dispareja.

Es importante conocer, sentir y compartir  intereses, buenos y malos momentos,  congeniar con las amistades y familias; además mantener a través de la vida el interés por el otro y por sí mismo.
La Terapeuta M. Cervantes señala que las parejas integradas y felices demuestran:
  1. Apertura, flexibilidad, honestidad y confianza
  2. Disfrutan el amor y el compromiso
  3. Pasan tiempo juntos.
  4. Comparten objetivos comunes
  5. No se culpan, menosprecian o desacreditan uno al otro.
  6. Hablan sobre sus sentimientos e interés.
  7. Se escuchan uno al otro
  8. Resuleven sus problemas creativamente.
  9. Saben reconocer errores y se disculpan.
  10. Buscan ayuda externas cuando la necesitan.
  11. Disfrutan de sus triunfos.
  12. Se ayudan en tiempo difíciles.
  13. Fomentan su bienestar.
  14. Reconocen y aceptan sus diferencias en lugar de determinar quién estuvo bien y quién estuvo mal.
  15. Ven en sus diferencias una fuente de crecimiento mutuo.
  16. Concuerdan en la forma de llevar las finanzas
  17. Encuentran en las relaciones sexuales satisfacción mutua.
  18. Comparten las responsabilidades domésticas.
  19. No idealizan  su vida como  una pareja o matrimonio perfecto.
  20. Tratan de complementarse.

Vivir es pareja es compartir, respetar y saber que para lograrlo es de vital importancia “tomar en cuenta al otro”.
Cervantes Nieto,M.,  “Fortalezas y debilidades en la Relación de Pareja, ED. Trillas.


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