La familia del enfermo con transtornos psicoemocionales



Por solas que parezcan, las personas que sufren una enfermedad mental grave (esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo y trastorno bipolar) tienen padres y hermanos, maridos o esposas e hijos, una unidad familiar de la que dependen por completo. Si siguen el tratamiento recomendado para la enfermedad que padecen, como tantos otros enfermos crónicos, pueden llevar una vida plena y productiva. Sin embargo, una cosa es la teoría y otra la práctica. Un estudio internacional llevado a cabo por psiquiatras revela que hay grandes barreras en el bienestar a largo plazo de los enfermos mentales graves, entre las que se incluyen el estigma, los recursos limitados, el miedo a las recaídas y sus consecuencias. Frente a estas barreras el papel de la familia es un factor determinante.

Se han hecho a nivel internacional estudios muy importantes sobre  cómo afectan los cuidadores familiares, el estigma, la falta de adherencia al tratamiento y la recaída a las vidas de las personas con enfermedad mental. Los hallazgos ponen de relieve cómo las recaídas continuas de la enfermedad mental pueden tener consecuencias devastadoras tanto para los pacientes como para sus familias y disparan una tendencia a la hospitalización, la pérdida de empleo, la cárcel o incluso el suicidio.

La familia puede ser el mayor de los apoyos y el más fuerte de lo detonantes de una recaída. La enfermedad afecta la vida de la familia en todos los ámbitos, social, cultural, económico e incluso en su propia salud física y mental por eso es tan importante que los miembros de la familia consigan el apoyo que necesitan, de forma que puedan realizar un mejor cuidado de sus seres queridos.
Los psiquiatras y psicoterapeutas encargados de la salud del enfermo deben atender o buscar que la familia esté bien informada del padecimiento de su enfermo así como también atendida emocionalmente.

Para la familia esta situación se vuelve desgastante y vivida como un estigma por lo que buscan alejarse de la situación y que “otros se encarguen” pero no es posible, es una situación claramente familiar. Evadir consigue agravar la situación tanto para el enfermo como para los miembros de la familia pues a la larga evaden su responsabilidad y excluyen un miembro de su clan en condiciones disminuidas.

El apoyo familiar es vital en la recuperación de los enfermos, por eso es importante que se mantenga sana la familia y para ellos participar en programas terapéuticos de apoyo, individual y /o grupo. Saber que hay otras personas con las que pueden identificarse y compartir sus vivencias es muy importante y reparador. Hoy la comunidad cuenta con instancias para apoyar y orientar en este sentido, instituciones como Mayan Hajaim, profesionales, rabinos, etc.  Son las situaciones difíciles que la vida nos pone las que más enseñan y más unen, éstas no son la excepción, los medios están al alcance, solo hace falta aceptar, comprometerse y avanzar hacia la salud familiar.


En Maayán Hajaim te escuchamos. Contamos con una línea de ayuda y apoyo emocional telefónico. La atención es profesional, totalmente anónima y confidencial. Tel. 52 92 51 31 Déjanos tus dudas, preguntas o comentarios y con gusto las responderemos.

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